Astronomía

La comunicación Espacio-Tierra

La comunicación Espacio-Tierra

El 12 de abril del año 1961 se produce el primer viaje espacial tripulado por un ser humano, llevando a bordo al ruso Yuri Gagarin. Ya anteriormente la perra Laika se había convertido en el primer ser vivo terrestre que orbitase la Tierra, hazaña protagonizada a bordo de la nave soviética "Sputnik 2", el 3 de noviembre de 1957. Un mes antes el satélite "Sputnik 1", lanzado el 4 de octubre, fue el primer satélite artificial de la historia terrestre. Para que todo esto fuese posible se necesitaba de algo muy importante, la comunicación entre la Tierra y el Espacio.

Las naves espaciales y los satélites artificiales son controlados desde la Tierra, aunque muchas de las maniobras pueden hacerse también por los astronautas que los habitan. A este control tierra-espacio se le conoce como Control de la Misión.

Existen tres tipos fundamentales de comunicación una vez que se lanza una nave tripulada al espacio: la comunicación entre los astronautas, la que se establece entre la computadora de la nave y la de Tierra y la comunicación entre los astronautas y los controladores de la misión.

El sistema en tierra que supervisa el vuelo espacial interactúa directamente con la computadora de la nave y, al mismo tiempo, con los astronautas. Para eso se emplean equipos de radio especialmente diseñados para este propósito, los cuales deben trabajar con muy buena fiabilidad y con el mínimo de interferencia posible para evitar errores que pueden ser fatales.

En la actualidad pueden viajar imágenes de televisión entre los vehículos espaciales y la Tierra, así como comunicación vía Internet, enlazando las Computadoras. También es importante el enlace de los sensores de la aeronave y otros equipos que envían señales a la Tierra continuamente para el monitoreo y control de la misma.

Hoy en día, con el desarrollo de la tecnología, un astronauta puede sentirse como en casa cuando realiza un vuelo prolongado. Chatear con su familia o actualizar su propio blog pueden ser algunas de las ventajas de las comunicaciones espacio-tierra.

Los astronautas emplean sofisticados sistemas de navegación computarizados y, como los marineros, observan las estrellas para medir la posición y dirección del vehículo espacial. Mientras tanto, desde tierra, se emplean sistemas de rastreo que determinan la localización de la nave con respecto al planeta Tierra.

Un sistema automatizado, que puede ser controlado lo mismo desde el espacio o por medio de los controladores y computadoras en la base terrestre, enciende los cohetes propulsores de la nave para inclinar el vehículo o empujarlo en la dirección deseada, corrigiendo así el rumbo y velocidad del mismo.

Las ondas electromagnéticas viajan a la misma velocidad que la luz. Es por ello las comunicaciones espacio-tierra se pueden efectuar en tiempo real cuando la aeronave se encuentra orbitando la Tierra. Sin embargo, no es así cuando la comunicación se efectúa a grandes distancias en las que pueden tardar minutos, horas e incluso días en llegar la señal.

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